L@s niñ@s y el surf.

Ahora que estamos en vacaciones, tod@s nos empezamos a plantear que nuestr@s hij@s surfeen. Bien en una escuela, bien por libre, o con nosotr@s mism@s , si es que nos gusta el surfing.

Para la primera opción, es cuestión de elegir una escuela que te convenza. Bien por los materiales, por la ubicación, … Pero lo realmente importante desde nuestro punto de vista como profesor@s, es la metodología. Es clave, junto con la psicología del monitor/a.

La segunda opción, es más «sui géneris», dando pie al autodidactismo, algo que nos ocurrió a muchos por falta de docencia en este deporte, hasta llegados unos años donde se puso en auge. Tiene el riesgo de adquirir errores muy difíciles de erradicar o modificar en el futuro.

Y luego está la tercera opción, que es una mezcla de las dos últimas: si hemos aprendido en alguna escuela, y queremos transmitirle a nuestr@s hij@s esos conocimientos/experiencias nosotros mismos.

O si queremos acudir a una escuela y poder compaginar el aprendizaje en familia.

Os seremos francos: desde el punto de vista del aprendizaje y de la vivencia de la experiencia, esta es la mejor. Veréis como progresáis conjuntamente, generando mayor unión, y compartiendo momentos de mucho agrado. Aparte del famoso «feedback» tanto intrínseco (tu propia vivencia), como el extrínseco (la demostración hacia los demás), se verán reforzados positivamente. La suerte de este deporte con los medios que hay hoy en día, es que tiene un altísimo porcentaje de éxito en cuanto a la puesta de pie (take off). Después, poder recorrer la ola por la pared, es cuestión de práctica hasta que se supere esa barrera de solo ir de frente por la espuma. Cuestión de tiempo.

Por eso, os animamos a probar cualquiera de las que mencionamos ( el caso es participar), antes que quedarte en la playa mirando, o con ganas.

En nuestra escuela os ofertamos las tres posibilidades, aunque en este caso que nos ocupa, nos decantamos por la tercera.